ALGUNOS GARABATOS

Después de que evaporasen mediante censura categórica la cuenta de Instagram que había usado durante los últimos cinco años para enseñar mi trabajo, me planteé, por primera vez, alternativas serias. La primera fue Patreon, dónde me siguieron algunos incautos, pero enseguida descubrí que Substack era un lugar similar, solo que substancialmente más a medida de mis afinidades. Pero, sorpresa, Substack es un nido de nazis y su creador no solo lo pasa por alto, sino que intenta justificarlo. Algo así cruza la línea roja para mí, por mucho que la plataforma funcione con tanta eficiencia.

En ese punto de este intrincado proceso de mudanzas consecutivas, me di cuenta de que nunca había sido tan feliz compartiendo en Internet como con mi blog de 2010 sobre «cine, juegos, música y demás cutrezes creadas por la humanidad…». Una visita fugaz reveló que el sitio sigue exactamente igual que lo dejé hace 15 años. Esto me conmovió de una forma difícil de definir: nada de lo que haya publicado en Internet en los últimos tres lustros se ha mantenido igual con la integridad de ese sitio de 2010. Nada.

La solución estaba clarísima: volver a WordPress y, por primera vez en la vida, tener un sitio digital propio donde compartir mis dibujos. Con estos garabatos de la libreta de bocetos os doy, entonces, la bienvenida. Espero que este sea (ahora sí) el inicio de una etapa libre de ansiedad, censura y toxicidad creativa.


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